PARTE I: Tú también has cambiado
Hace casi doce años me casé con Prome. Los primeros años fueron momentos duros. Continuamente discutíamos y muchas veces fue por asuntos triviales. A veces reconocía que él tenía la razón, pero no se lo decía ni pa'. Mejor seguía discutiendo hasta que me tenía que dar la razón, quizás para no escucharme discutiendo más. ¡QUÉ PODER SE SIENTE CUANDO SE GANA UNA PELEA! Aunque la consciencia te diga, estás mal, él tiene la razón.
Pero con el tiempo uno se da cuenta que la técnica no funciona. El matrimonio se debilita, las discusiones aumentan, las peleas llegan a niveles de violencia, todo se vuelve un infierno. Y uno comienza a preguntarse, ¿qué está mal, realmente esto es lo que quiere Dios para mí, para mi matrimonio? La respuesta estaba en las propias palabras de Prome, "A VECES HAY QUE PERDER, PARA GANAR".
No me dí cuenta que las veces que él cedía en una discusión, realmente estaba ganando. Ganando un matrimonio estable, ganando unos hijos sanos emocionalmente y sobretodo ganando mi respeto hacia él.
No me había percatado que su acción me estaba enseñando lo que es tolerancia y lo que es amar sin dar lugar al egoísmo. Muchas veces le recriminé lo mucho que había cambiado hasta que él me contestó dos cosas:
"Tú no te das cuenta de lo mucho que tú también has cambiado."
Y también dijo: "Tú no sabes lo difícil que es estar casado contigo."
¿SABES QUÉ? Las palabras que están cargadas de verdad son dolorosas, como estacas en el centro del pecho. Pero esas palabras dolorosas y sinceras son las que abren los ojos y nos ayudan a ver en medio de la ceguera con la que muchas veces andamos.
DESPERTÉ: Y dije, verdaderamente sí he cambiado, mientras éramos novios nunca discutí, buscaba sus gustos y si él quería hacer algo, lo hacía solo por estar con él y complacerlo. Y ME PREGUNTÉ: ¿Cuán difícil es vivir conmigo? MUCHÍSIMO, me contesté. Siendo la persona que soy, NI YO VIVIRÍA CONMIGO MISMA. Porque me he convertido en una persona egoísta, interesada y difícil de sobrellevar.
¿SABES QUÉ HICE DESDE ESE ENTONCES? Comencé a preguntarme qué puedo hacer por él, en vez de buscar qué él puede hacer por mí. Dejé atrás las peleas triviales sobre quien conduce el auto y cosas como esas. Para dar paso a cambiar las malas mañas que por descuido se me habían adherido. COMO RESULTADO: Un matrimonio sin peleas, NONOOOOOO, mejor dicho un matrimonio estable.
Si te encuentras de momento entre muchas discusiones, piensa en todas las manías que tienes que te hacen una persona difícil de sobrellevar.
HESIONE
SIGUE MAÑANA LA PARTE II: El "sandwich" y la pasta de dientes
Michael - posted on 5/19/2012
Hace 1 semana





