Júzgame, Dios, y defiende mi causa; líbrame de gente impía y del hombre engañador e inicuo. Tú que eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué andaré yo enlutado por la opresión de mi enemigo?
¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarlo, ¡salvación mía y Dios mío! Salmo 43: 1-2,5
Quien quiere hacerte daño siempre va a aparecer. Pero no puedes olvidar que siempre hay un gran ojo mirando todo lo que nos pasa. Busca la fortaleza en Él y cuando te sientas triste pregúntate: ¿por qué andaré yo enlutado por la opresión de mi enemigo? ¿Por qué estaré triste por lo que me hacen si tengo quién me defiende?
El abatimiento y la turbación que vivió David fue lo que le inspiró para escribir estos salmos que no son otra cosa que cánticos que adoran a Dios. Así que en medio de tu abatimiento y turbación busca qué puedes hacer para agradar a Dios y para ayudar a otros. Verás como todo pasa más rápido.
por hesione
Michael - posted on 5/19/2012
Hace 1 semana





