La doctora Susan V. Borja me acaba de dañar una hipótesis que tenía sobre los doctores religiosos. Hace un tiempo escribí sobre mi
preferencia a atenderme con un doctor que profesara una religión porque entiendo que me verá como un ser humano y al atenderme considerará no solo mi humanidad sino también mi espiritualidad.
En ese entonces escribí:
Yo prefiero a un doctor religioso, no importa de que fe sea, que entienda que estoy dispuesto a recibir tratamiento médico confiando en que será Dios quién lo ayude y no un doctor que confíe en sí mismo.
Pues me he tenido que tragar mis palabras con la doctora Susan V. Borja del hospital Trinitas Regional Center. La doctora estaba atendiendo a un paciente de SIDA cuando se le ocurrió preguntarle la causa de su enfermedad. Cuando ingresó al hospital la doctora
le preguntó cómo había contraído el virus del VIH, a lo que el hombre respondió que “teniendo sexo sin protección”. “¿Relaciones sexuales con hombres?”, preguntó Susan V. Borja, a lo que el hombre respondió afirmativamente...
Yo que creía que por tener una fe un doctor era más compasivo. Al parecer la fe de algunos raya en el fanatismo y se les olvida la compasión.
En el tiempo de Jesús los leprosos eran los enfermos más despreciables. No se podían juntar a la gente y se les prohibía entrar a los pueblos salvo para algunas cosas. Jesús sanó muchos leprosos y se les acercó no para juzgarlos sino para sanarlos. Ese es el ejemplo que nos dió nuestro salvador.
¡Qué se va a hacer! Me voy a tener que tragar las palabras una vez más y pensarlo mejor antes de generalizar...
Pie forzao
Hospital católico niega medicamento a homosexual – Vocero de Puerto Rico